Del CLR se recuerda menos lo que ganó que lo que hizo en el aire. Este prototipo LMGTP cerrado, construido para las 24 Horas de Le Mans de 1999, tenía un grave defecto aerodinámico: al coronar una cuesta o ir en la estela de otro auto, el aire podía acumularse bajo su largo morro y convertir la carga delantera en sustentación.
Las señales de alarma llegaron pronto. En los entrenamientos y el warm-up, el CLR de Mark Webber dio dos vueltas de campana sin tocar a nadie. Los autos se reconstruyeron y corrieron igualmente. Después, en la propia carrera, el CLR de Peter Dumbreck despegó a unos 300 km/h, dio una voltereta sobre las barreras y cayó entre los árboles. Perdió el conocimiento y se lo llevaron en camilla, pero no sufrió heridas graves.
Mercedes retiró de inmediato el auto que quedaba y canceló el programa. Mercedes-AMG no volvió a Le Mans hasta 2025, cuando el equipo cliente Iron Lynx inscribió autos AMG GT3. El CLR sigue siendo una dura lección sobre los límites de la aerodinámica a alta velocidad.
