El BMW 507 es uno de los autos más bonitos jamás construidos y, comercialmente, uno de los más ruinosos para BMW. Diseñado por Albrecht von Goertz y fabricado a mano de 1956 a 1959, este roadster de carrocería de aluminio se concibió para conquistar el mercado estadounidense como un rival del Mercedes 300 SL. Bajo su largo capó iba un V8 de aluminio de 3,2 litros.
El 507 era precioso pero carísimo de fabricar, y solo se hicieron unos 250. Las pérdidas que generó, junto con las del 503, llevaron a BMW al borde de la quiebra a finales de los años cincuenta. Aun así, su influencia perduró: décadas después BMW evocó deliberadamente las proporciones del 507 al crear el Z8. Los 507 que se conservan, uno de ellos propiedad de Elvis Presley, figuran entre los BMW más valiosos que existen.
