El BMW X5 cambió lo que podía ser un BMW. Llegó en 1999 como E53 y fue el primer SUV de BMW, aunque la compañía se negó a llamarlo así y acuñó el término «Sports Activity Vehicle» para mostrar que se conducía como un BMW y no como un camión. Se desarrolló cuando BMW era propietaria de Land Rover, y tomó de ella conocimientos todoterreno, aunque lo primero era el comportamiento en carretera.
La apuesta salió muy bien. El X5 ayudó a consolidar el segmento de los SUV premium de altas prestaciones y se convirtió en uno de los modelos más vendidos de BMW. De él nació toda una familia X con el X3, el X6, el X1 y otros, que hoy supone una gran parte de las ventas de la compañía.
